El último fin de semana de Junio nos trasladamos a Valencia para vivir la 1ª edición del 4ever Valencia Fest que tuvo lugar concretamente los días 29 y 30 en La Marina. Un festival de dos días, con pocos conciertos, sin solapes y cuya programación estuvo compuesta por grupos de culto, algo diferente a lo que nos tienen acostumbrados últimamente la mayoría de festivales. Y fue eso lo que nos llamó la atención: un cartel diferente.

El viernes, al ser el primer día, no sabíamos muy bien con que nos íbamos a encontrar. Pero no tardaron mucho en llegar una serie de despropósitos dignos de festival novel. Recinto no señalizado que a los que no conocíamos el puerto nos costó bastante encontrar, contradicciones, colas interminables que se unían con las colas interminables de en frente para pedir los Evers y hacían de barrera en medio del festival molestando a todo el mundo, pantallas a media asta y que no se veían desde todo el recinto, media hora entre concierto y concierto en la que no sabías que hacer con tu vida, que sí, habían deejay’s pero qué haces con tanto tiempo “Libre” al final. De todo se aprende y la próxima edición imaginamos que irá puliendo este tipo de cosas.

La primera jornada la empezamos con el final de concierto de Los Radiadores, a los que entre unas cosas y otras no llegamos a ver de cerca. Reconocimiento previo del recinto, foto polaroid patrocinada por marca alcohólica, Evers en mano y sí, todo indica que estamos en un festival. Con los primeros acordes de The Jesus and Mary Chain, sin faltarnos una cerveza, nos situamos para disfrutar del concierto. El Sol de justicia en la nuca te despistaba un poco, pero es algo que va en el pack festivalero. Buena dosis de rock para comenzar. Llegada la noche llegó el turno de The Cult a quienes les falló un poco el sonido. En su única fecha en nuestro país consiguieron llevar arriba al público. Pero el verdadero show llegó con los Simple Minds. Espectáculo lumínico, energía y una banda de infarto acompañando al alma mater del grupo. Lo mejor del viernes, sin duda. El broche final lo puso Santiago Auseron acompañado por los mallorquines Sexy Sadie, a los que nos hubiese encantado ver en un concierto propio.
El sábado lo afrontamos de otra manera, todo controlado, pelín menos de calor y con bandas más cercanas a nuestros tiempos por delante. Tampoco llegamos para The X ni Killing Joke, escuchamos el final de los segundos mientras cruzábamos el puente. Los primeros conciertos se nos resisten, pero estábamos dispuestos a disfrutar del tridente de la noche: Manic Street Preachers, Kaiser Chiefs y The Prodigy. Manic Street Preachers presentaron su nuevo trabajo “Resistance is Futile” con mucha clase a pesar del gripazo de su líder convirtiéndose en uno de los mejores directos de la edición.

El toque de locura vino de la mano de los Kaiser Chiefs a los que siempre es un gustazo ver porque terminas disfrutando de su directo como un enano. Siempre sucede algo diferente, siempre bailas y acabas coreando todos los temas. Y el broche final, como cierre de la primera edición, fue a cargo de los apoteósicos The Prodigy que rezuman fuerza por cada poro de su piel. Energía que hizo vibrar el puerto de Valencia con cada uno de sus temas.

Esperamos una segunda edición porque la idea del festival es buena, solo queda pulirla. Gracias a los cabeza pensantes por ofrecernos una programación diferente a lo habitual, se agradece.

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